refugiARTe

RefugiARTE (Laura) – Julio de 2017

Presentación

RefugiARTe nace como asociación alrededor de octubre de 2016, tras un verano en el que visité Grecia como voluntaria. Después de volver, sentí la necesidad de seguir realizando actividades para recaudar fondos para el campo de refugiados de Eleonas, en Atenas, donde había estado colaborando. Muy poco después de aterrizar en la ciudad, pedí al Ayuntamiento de Barcelona que cediera una plaza para realizar un concierto benéfico. La propuesta resultó y acabaron cediéndonos la plaza, el escenario y el equipo de sonido.

Se podría decir que este concierto, Music for Eleonas, fue el comienzo de las actividades para refugiARTe. Allí conocí también a Benet, la persona con la que decidí comenzar el proyecto. Además, en él participaron muchos músicos de la ciudad que tenían ganas de aportar su grano de arena, e incluso atendieron personas del conjunto del Estado que habían sido voluntarias en el campo y querían ayudar con su asistencia y trabajo. Gracias a todos conseguimos recaudar unos 2000€ que enviamos a Grecia.

Tras montar el concierto, después de un período largo de actividad ininterrumpida, temíamos que la gente se olvidara de la situación, del motivo por el que habíamos organizado el concierto. En aquél momento, y tras ver que había un interés por parte de la comunidad artística musical en colaborar de manera solidaria, pensamos en crear una especie de movimiento artístico permanente.

Yo también soy música, y he experimentado en primera persona el poder que tiene la música para transformar mentalidades y realidades. Los prejuicios que vemos en la calle, podemos dejarlos de lado cuando escuchamos ciertos tipos de música. En este sentido, uno de los chicos con los que trabajamos rapeó una canción el día que presentamos al público la entidad. Y aunque el público no entendiera el árabe en aquél momento, sí entendieron el mensaje que había detrás. El arte es un idioma universal: va más allá de las palabras y los idiomas.

La música, además, sirve para generar vínculos con otros aspectos de la vida social, como la parte laboral, y también para generar un entorno de relación terapéutica. Por todo esto, después de Music for Eleonas, decidimos seguir con la línea de producción de eventos y añadir otra más: la de talleres artísticos. Estas son las dos columnas que sustentan refugiARTe, que podíamos describir también como dos círculos concéntricos.

Por un lado, estarían los talleres que organizamos y ofrecemos a las personas desplazadas, de manera que si tienen una inquietud artística que no han desarrollado aún, puedan comenzar a trabajarla. Para esto buscamos una persona voluntaria que se ofrezca a realizarlo. En ocasiones, el proceso es al revés, es decir, que es la propia persona refugiada o migrada la que se ofrece para realizar el taller y compartir sus habilidades. Sucede que tendemos a inhabilitar a las personas que consideramos en situación vulnerable, cuando en realidad tienen muchas habilidades. De este modo, los talleres funcionan de forma bidireccional: “autóctonos” y “desplazados” se intercambian roles.

Además de los talleres, también realizamos otro tipo de colaboraciones con artistas. En un principio, invitamos a un gran número de ellos a pronunciarse públicamente sobre la situación y compartir el punto de vista de refugiARTe. Todos ellos se encuentran en la web para mostrar que hay un grupo grande de artistas que participan activamente del pensamiento crítico. A partir de esta idea, estamos trabajando para que, además de estar ahí, puedan participar en lo que hemos llamado “acompañamientos artísticos”. La idea es generar una red de personas relacionadas con las artes que puedan ser emparejadas con demandantes de asilo que tienen inquietudes artísticas para realizar un intercambio de conocimiento o compartir momentos e intereses comunes. Como entidad, nosotros supervisaríamos todo el proceso.

La idea de los talleres y del acompañamiento artístico es que las personas que tomen parte apliquen estos conocimientos y formen parte de la entidad. Por ejemplo, si una persona se encuentra aprendiendo cuestiones de diseño gráfico y fotografía, que después desempeñe ese rol dentro de la entidad.

Por otro lado, estarían los eventos. Nuestra idea es coproducir eventos junto con otros colectivos, ya sea para la sensibilización, como el Music for Eleonas, u otros en los que se nos contrate como grupo de personas para la producción de un evento. Así, podemos montar la barra de un evento y que algunas de las personas refugiadas con las que trabajamos puedan tener algunos ingresos.

Estas actividades funcionan también como una suerte de pequeña formación, al aprender los entresijos de la preparación de este tipo de eventos. Además, redundan en las otras áreas de la asociación, refuerzan el vínculo y mejoran el acompañamiento que podamos realizar.

La “crisis de los refugiados”

Creo la expresión “crisis de los refugiados” es, de entrada, muy errónea, ya que los refugiados no tienen ninguna crisis: la crisis es la del pensamiento occidental. La “crisis de los refugiados” hace referencia más bien a una situación cuya escala es global, que provoca que existan episodios como este, en el que un flujo migratorio enorme se encuentra llegando de manera muy precaria a las puertas de Europa. Tendríamos que preguntarnos por qué ahora le llamamos crisis de los refugiados. Hace años que existen campos de refugiados en el África subsahariana y hasta ahora no hemos hablado de ello.

Se trata, más bien, de una crisis de valores que se extiende a la influencia del consumismo en nuestras vidas, la extensión de la apatía por la realidad del Otro y nuestra falta de sensibilidad por su situación. Siguiendo la idea de la banalidad del mal de Hannah Arendt, podemos ver como en estas situaciones siempre hay una cabeza pensante que está detrás de las atrocidades… pero también existe la figura de la persona que “apreta un botón”. De este modo, nos regocijamos de alguna manera en la ignorancia de nuestra responsabilidad en la situación. Las maneras en que nos comprometemos después en su solución son superficiales. Existe una contradicción entre, por ejemplo, hacer una pequeña donación a una causa concreta cuando esta adquiere una notoriedad pública grande y, por otro lado, seguir en nuestra vida diaria con una serie de hábitos que son mucho más perjudiciales. Del mismo modo, nos sensibilizamos con la situación de los “refugiados sirios”, pero sin embargo seguimos hablando del “moro de mierda” que recoge chatarra en las calles de Barcelona.

El que ahora se hable de la crisis de los refugiados es en parte resultado de haber perdido la perspectiva de los Derechos Humanos, unos derechos universales para toda la humanidad. La crisis es un problema de derechos, ya seas mujer u hombre, de un lugar o de otro.

La “crisis de los refugiados” para mujeres y para hombres

Como cualquier problemática social, esta situación afecta mucho más a las mujeres. Las mujeres somos utilizadas como territorio de guerra: en los tránsitos se nos vulnerabiliza, se nos somete a trata y se nos viola. Somos, históricamente, un colectivo más vulnerabilizado. Así como en la “crisis de los refugiados”, como en cualquier otra situación o campo.

En el caso de lo que vi en Grecia, si bien es cierto que esta situación de desigualdad sistemática existe, por otro lado, es cierto que las mujeres responden a las adversidades de manera distinta a los hombres. Digamos que creo que las mujeres estamos acostumbradas a la precariedad: el maltrato, preocuparnos por la supervivencia, etc. De manera que quizás nos espabilamos más rápido ante situaciones vulnerables. En el caso de los hombres no es así, y esto les trae más problemas para adaptarse.

A ellos los percibí más tocados por la situación. Debido a las normas de género en su cultura, las mujeres jóvenes que podíamos ver ya tenían hijos y se encontraban volcadas en sus tareas de cuidado; en el caso de los hombres la sensación de ruptura vital era mucho más fuerte: la mayoría de ellos llegaban solos y tenían una trayectoria profesional antes de migrar y, ante el limbo que supone la espera del proceso de asilo y la carencia de recursos adecuados para ellos, se encontraban con una sensación de vacío muy grande. Esto les ha llevado en ocasiones a tener patrones autolesivos. Por otro lado, para los niños, podríamos pensar que la adaptación es más fácil, ya que pueden ser escolarizados.

Los medios de comunicación y la crisis de los refugiados

Los medios de comunicación han tenido un papel importante en la situación. Han influido de manera positiva, mostrando al menos una parte de lo que estaba pasando. Sin embargo, esto sería conformarse con los mínimos, ya que la visión que nos presentan es siempre muy sesgada. La información no tiene la complejidad necesaria para poder entender el contexto que rodea los acontecimientos que vemos. Los medios, volviendo a Hannah Arendt, son cómplices de lo que está pasando.

De este modo, pueden contar que hay una guerra en Siria, que han bombardeado la ciudad de Homs y que hay un gran número de personas muertas. También que muchas personas huyen de esta situación y están llegando a Grecia. Se muestra la crudeza de la situación y se fomenta la empatía, o más bien la pena, con las personas sirias. No obstante, cuando se habla de personas que buscan asilo, no se habla de Costa de Marfil, no se habla de la gran cantidad de barcos con población subsahariana que cruzan el Mediterràneo.

El que no se vean personas negras en la cobertura de la situación, precisamente, es una muestra de que la pena o la empatía que se fomenta desde los medios de comunicación es siempre con aquellas personas que son similares a nosotros. Los sirios, al fin y al cabo, vienen de una cultura bastante occidentalizada, similiar a la nuestra; sus rasgos también son más parecidos a los nuestros. A las personas negras no las tenemos como iguales. Somos una sociedad racista y eso se refleja en los medios.

Por otro lado, los medios han jugado un papel nefasto al contribuir a la sobredimensión de la asociación refugiado-terrorista, y se confunden y mezclan temas. Los autores de los atentados recientes en Europa, como el de Mánchester (1) no han sido refugiados, sinó jóvenes europeos descendientes de inmigrantes que – y aquí está el problema – no sienten que esta sea su tierra. No se sienten “integrados”.

Esta reacción que observamos con el terrorismo yihaidista es más bien desproporcionada si la comparamos con la reacción a atentados más graves en Oriente Medio, en países como Irak, donde un número grande de muertes no genera una respuesta tan alarmista. Para ellos, no todas las vidas valen lo mismo.

La influencia de los medios de comunicación en la respuesta solidaria

Creo que los medios han influído en el que la respuesta solidaria haya sido grande, pero atribuírle esto únicamente a ellos sería un error. Se trata más bien de algo multicausal. Han influído también asuntos como el que Cataluña haya sido históricamente un pueblo de emigrantes – mi familia fue en su momento refugiada – y sabemos lo que es migrar; que no seamos un país especialmente racista, en comparación con otros países de Europa; o que la mayor parte del voluntariado que fue a Grecia fueran del Estado Español. Esto último, el que alguien cercano que ha estado en Grecia pueda contarte lo que está pasando – y no los medios de comunicación – creo que ha influido en que nos impliquemos más. A pesar de los medios, somos un país bastante sensibilizado. Si bien estos abren una brecha, esto es así porque también dan respuesta a la movilización ciudadana. Esto no se puede obviar.

Gracias a todo este trabajo ciudadano, ahora se está empezando a hablar de lo que ocurre en la Frontera Sur. Esto es algo a valorar, porque se sale del discurso de los “refugiados sirios” y de Grecia, de la excepcionalidad de la situación, para hablar de una realidad grave y más cercana con la que hemos tenido contacto desde hace mucho más tiempo. Se está generando una mirada hacia lo que allá ocurre, y fruto de esto son iniciativas como el Informe sobre las violaciones de DDHH en la Frontera Sur, o la Caravana a Melilla. En algún momento, los medios tendrán que mirar hacia lo que allí sucede, más allá de las imágenes catastrofistas que todos recordamos, acompañadas de titulares del estilo de “400 personas cruzan la valla de Melilla”.

Del momento de “romper al cascarón” a la elaboración de una solidaridad crítica: La solidaridad con las personas refugiadas

Creo que en toda esta situación ha habido dos tipos distintos de solidaridad: por un lado, una crítica y con una visión global de la situación y, por otro, otra más inocente o con una lectura superficial de lo que se ha vivido, muy marcada por haberse sensibilizado recientemente.

Así, por un lado, podemos ver iniciativas como el Hotel City Plaza, en Atenas, una “comunidad de lucha” en la que conviven solicitiantes de asilo y activistas griegos e internacionales, iniciada por un grupo de personas con una filosofía concreta de vida y un planteamiento crítico frente al sistema. Esta trata además de dar a las personas con las que trabaja un rol activo en sus propias vidas, algo muy importante para mí.

Esta forma de entender la solidaridad coexiste con otras formas más paternalistas y asistencialistas, que son encarnadas quizás por la imagen de aquellos grupos que “reparten comida y té” a personas que se encuentran vulnerabilizadas en el tránsito migratorio. Hermana de la rama de la cooperación del modelo anglosajón de la charity, nuestra implicación se remite a aportar algo de dinero, las acciones que se plantean no incluyen una crítica profunda a las causas de la situación.

Este otro tipo de solidaridad, que podríamos llamar de “acabar de salir del huevo”, también puede tener el sentido de reciente, fresca y con energía; también tiene cosas buenas. En cierto punto, como en el 15M, cuando se gesta un movimiento social nuevo se actúa desde el instinto, desde la “necesidad de hacer algo”. Algunas manifestaciones en los últimos meses salen de iniciativas individuales que, de manera imprevisible, recogen y articulan sentimientos que están en la sociedad, teniendo una gran capacidad de convocatoria. Estas convocatorias aglutinan a personas que no siempre tiene una relación previa con los movimientos sociales o con la temática, generando a su vez nuevas dinámicas con potencial transformador.

Creo que también es positivo que esto exista, ya que los movimientos sociales que llevan trabajando un tema durante más tiempo tienen posiciones muy marcadas que no dan pie a la articulación con otros. Al final, las opiniones que son tenidas en cuenta son siempre las mismas, las de las personas que están más implicadas, pero nos cuesta ponernos a hablar todos juntos.

De modo que esta necesidad de hacer algo, que en un principio puede no ir acompañada de un discurso más crítico de la situación, puede llevarnos a dar un paso al frente y, por ejemplo, decidir viajar como persona voluntaria. Pero a través de la experiencia de formar parte de espacios de solidaridad, donde existen grandes diferencias de poder entre las personas que dan y reciben ayuda, se puede llegar a elaborar un discurso propio de la situación, quizás más crítico. En mi caso, el voluntariado en Grecia fue una experiencia que me provocó reflexiones profundas. Pude ver el poco espacio que se le daba a la dignidad humana en los campos de personas refugiadas y concluí que los modelos que planten las ONGs y las distintas instituciones no funcionan. Lo que vi, más bien, reforzó mi creencia de que sólo el pueblo salva al pueblo.

Lo importante entonces es conseguir que, una vez estas personas se impliquen, elaboren un discurso que vaya más allá del asistencialismo. No podemos negar que las situaciones urgentes demandan una solución, y esta es muy importante. Pero una vez pasada, esta respuesta de ayuda debe ir encaminada a fortalecer la autonomía de la persona. Esta es una idea que no es totalmente compartida, todavía, algo en lo que es necesario trabajar.

Con todo, es necesario que la solidaridad vaya acompañada de una comprensión global de la realidad. Esta no pasa por una sola causa, si no por todas ellas.

¿La respuesta solidaria ha sido sensible a las diferentes experiencias de hombres y de mujeres?

Creo que la perspectiva de género y el feminismo han estado muy presentes en las iniciativas solidarias. Por ejemplo, en la manera en que se trabaja el autocuidado y el cuidado a los demás; o en la manera en que nos hemos relacionado entre voluntarias, no compitiendo entre nosotras sino apoyándonos y haciéndonos más fuertes.

Por otro lado, en cuanto a los aspectos de género en lugares como Grecia, es cierto que la mayoría de personas que pude ver eran hombres. Las mujeres estaban ocultas o invisibilizadas. Imagino que existe una cuestión cultural que influye en esto también, ya que a las mujeres no se les permite viajar, quizás a causa de que el viaje es muy peligroso. Conocemos de algún caso de mujeres solas que han realizado también el viaje, pero son pocas.

El mapa de la solidaridad en Catalunya

Si tuviera que hacer un mapa de la solidaridad, colocaría a las instituciones en el margen de de lo que está pasando. Unas, como el Ayuntamiento o la Generalitat, intentan hacer cosas para mejorar la situación; aunque esto no se acaba de ver. El Estado, por su parte estaría presente, pero presente por su ausencia. Y esta ausencia en el aporte de recursos y soluciones no es casual, sino que responde a una ideología y una voluntad política de que ciertas violencias políticas sigan teniendo lugar. Por su parte, la Unión Europea, aunque sea la gran responsable de la situación, al menos mueve ficha: presionan al Estado para que cumpla los compromisos que han adquirido. Nosotros, aunque no estamos en contra del trato con las instituciones, pensamos que hay que tomarse el trabajo con ellos como una partida de ajedrez, tratando siempre de aprovechar estas interacciones de forma que redunden en el beneficio colectivo

Próximas a las instituciones catalanas, entidades como la Assemblea Nacional Catalana (ANC) se encuentran en esta situación de manera eventual, ya que no trabajan estos temas. Su presencia se debe a la necesidad de tener presencia y seguir la sensibilidad general, aprovechando quizás esto para sus propios intereses.

Así, situaría en primera línea de importanciaa toda una serie de colectivos, grupos y entidades que llevan tiempo trabajando la temática. Aquí estarían el Espacio del Inmigrante, Sindillar, Papers per Tothom, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes… y otras como Mescladís, SOS Racisme o Exil. Todas ellas tienen una trayectoria y un discurso que se ha consolidado a lo largo del tiempo. En el caso de Exil, a diferencia de otras ONGs, se trata con personas de cualquier procedencia, y no está limitada por la definición de una persona como “demandante de asilo”, o la posición de esta dentro del Programa estatal.

Por supuesto, dentro de las ONGs, que las pongo en un escalón detrás, podemos encontrar mucha variabilidad. Así, estarían a las que el Estado deriva el cumplimiento del Programa de Asilo estatal, como ACCEM, Cruz Roja y CEAR (o CCAR, en Catalunya), pero también otras más grandes como ACNUR.

En concreto ACNUR, por lo que he podido observar en Grecia, creo que ha llegado a perder la perspectiva de los Derechos Humanos. Lo que podíamos ver allí es que no eran capaces de garantizar la conservación de la dignidad humana, el trato digno y cálido que todas las personas merecen. Organizaciones tan grandes como esta están condicionadas por su papel dentro de la estructura de gobierno de la población. Al final, tengo la sensación de que las personas que trabajan dentro de ella se limitan a cumplir con su horario de trabajo y preocuparse de mantener su integridad mental y física, esto quizás por la dureza de los contextos. Aunque es cierto que es importante el autocuidado, el bienestar en el trabajo tiene que ver también con que las personas con las que trabajas puedan llevar a cabo una vida digna.

Por otro lado, en el mapa estarían también otras organizaciones que se han constituído hace no mucho, unos 2 o 3 años, como el Punt de Suport, Stop Mare Mortum, Comunitat Eko, la Xarxa Educativa en Suport a les Persones refugiades, Refugees Aid Bacerlona o la Coordinadora de Barris Refudi, entre otras. Estas iniciativas, como nosotros, surgen a través de la conexión del territorio Catalán con Grecia. Aunque ahora, sin embargo, ya no trabajan únicamente sobre Grecia, porque la situación allí ha ha cambiado.

Quizás a refugiARTe nos situaría un nivel por debajo, como iniciativas pequeñas e informales que hemos surgido hace poco y estamos creciendo. Nuestra idea y voluntad es trabajar juntos con los demás. No es que neguemos nuestra experiencia, pero por experiencia y trayectoria no podría ponernos al mismo nivel de las anteriores.

Por último, colocaría la campaña Casa Nostra, Casa Vostra a parte, ya que todas las anteriores tienen en su razón de ser una continuidad, mientras que esta no.

La campaña “Casa Nostra, Casa Vostra”

La campaña sirvió para llegar a una población, que antes no se había sensibilizado, de clase media-alta, y eso está bien. Estuvo muy basada en la mediatización de la realidad de la “crisis” y quizás por eso cometieron errores, como tener una mirada demasiado enfocada hacia Grecia o el colectivo Sirio, no mostrar el día a día de la situación que se vive en este Estado, o bien no profundizar en las raíces estructurales de la problemáticaa la hora de visibilizar ciertas realidades. Todo esto, todo sea dicho, después lo intentaron corregir. Por otro lado, tampoco me gustó la forma en que trataron la parte económica, donde les faltó transparencia.

En definitiva fue una iniciativa positiva que fue realizada, en su núcleo, por personas que antes no eran próximas a los movimientos sociales de la temática. Quizás se podría haber gestionado de mejor manera pero, al fin y al cabo, como ellas mismas admitieron, la iniciativa estaba diseñada únicamente para ser una campaña mediática.

Ha sido importante también para la captación de nuevos activistas, que más tarde han decidido implicarse más a fondo y unirse a algunos de los grupos que hemos nombrado antes. Para la gente que estaba en Grecia en ese momento, por ejemplo, la manifestación (en la que según los organizadores participaron un medio millón de personas) fue una gran inyección de energía.

Aunque como refugiARTe no participamos (por aquél momento todavía no nos habíamos “constituído”) sí que participé personalmente. También atendí a una de las reuniones en las que se convocaron a entitdades, a nombre de Barri Obert, con los que también colaboro.

Conclusión y el futuro de este “mapa”

El criterio por el que he ordenado este mapa muestra quizás mi voluntad de promocionar o legitimar la acción de unos sobre otros. No puedo poner en el mismo lugar a CEAR que al Sindicato de Vendedores Ambulantes. Aunque es cierto que tienen papeles distintos, yo les tengo afectos distintos. Para acabar, si tuviera que decir cómo evolucionará este mapa – o cómo me gustaría que evolucionara -, diría que el Estado Español seguiría estando fuera, mientras que las demás se juntarían entre sí. Espero que se avance hacia la coordinación entre todos estos agentes. Ese es el camino.

 


 

(1) El 22 de mayo de 2017, se produjo una explosión en el Manchester Arena, en la ciudad de Mánchester (Reino Unido), al final de un concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande. El atentado suicida, con 22 personas muertas y 116 heridas, fue reivindicado por ISIS. (Wikipedia)

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